CANCIONES SOBRE CUBIERTA

Seguramente mueran tratando de escribir esas canciones tan mojadas
pero tendrán ser juzgados en lo alto del mar, agarrarse a las olas obscenas y abanear, su músculo quedará después de todo porque la fibra es secreta,
porque la muerte es discreta y sus pasos nomás caminantes,
tendrán que aferrarse a las líneas nuevas de la partida,
tendrán que aferrarse a los cabos ardiendo,
a los duros vientos de la planicie tendrán que ahuyentarse y
abrigarse mutuamente pues el cuerpo de uno es el cuerpo del otro,
de los labios sudados por el cuerpo de otro,
los ojos cautivos por el cuerpo de otro y silencios tan largos,
espesos por la miel de la sangre,
la sangre del cuerpo del otro para escribir canciones empapadas
pues seguramente habitarán esas letras rosadas
para ser juzgados en lo alto del mar.

Sufrir la pena en sus bolsillos para escribir canciones tan bellas y fumar el tabaco mojado sobre la cubierta babosa,
la suerte innata de los sabuesos lamiéndoles la mano sobre las olas,
la lira constante de los mares que habrán de cruzar para que su sangre
sea roja y ceremonial,
tributo del mañana que pagarán al contado por escribir canciones húmedas, canciones donde esas notas al aire se clavarán como los colmillos,
tan degradadas del mañana que nunca más las oiréis
porque un cuerpo abriga a otro cuerpo
y la sangre en la miel.

—De mi vena me has dado el alimento,
soy escaso en mi miseria y escaso en mi deseo marinero,
espero mascando el cartón del que canta falto de voz
y mi boca está llena de asco, llena de odio pero llena de ti,
los labios cortados al frío del timón llenos de ti y goteando,
el cuerpo y su casaca goteando,
rebosando minas de latón en el reflejo negruzco
y la opacidad de mis dientes se verá reflejada de día en tu vello.
Las marcas que nos han prestado no se pueden ocultar delante de la religión, las máscaras que nos han ocultado refulgen bajo la piel de nuestros corderos

antes de ser animales, animales de colmillos más fieros, conjuros puntiagudos que tienes de mi lado
para que no te aparte la luna ni las luces de estos días,
para que me dejes caer al vacío me rendiré llegado el momento porque para escribir canciones tan bellas no será necesario morir.

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