V

Levo en min a fuxida do asexado

mudo, son semente

de ouveador

enxiva sangradora

Calros Solla

Sin las manos necesarias para acallar tu pelo me veo, sobre el pasto han rugido leones más fieros que yo, han bramado las bestias vestidas del odio
que jamás lograré poseer sobre mis hombros,

por el cielo no mandan las aves, ni en la tierra la culebra, se deslizan lentamente los culpables en la noche
para usurpar nuestros sueños, padres que un día tuvimos. El marfil antiguo de la sonrisa se ha teñido ausente de luz, sobre su canto olvidado ahora crece mi súplica Xabrega, traedme una dentadura de hierro para ungir en sus carnes, uñas afiladas para destripar su guadaña,

para recuperar nuestra pequeñez al borde del mundo y sentirnos sirvientes nuevamente del cielo.
No quiero puentes sobre mis ríos,
no quiero cárceles para los presos,

no quiero oro en mis colmillos sino sangre sobre mi pecho, quiero la muerte del mundo fabricado de estos tiempos
y que en vuestros ojos refleje de nuevo familiar el miedo.

Se hundirán las ballenas sobre el final del océano,
los grandes felinos de nuestra alma sedientos morderán el último bocado, traedme una dentadura de hierro para ungir en sus carnes,
y que en vuestros ojos refleje de nuevo familiar el miedo.
—Hoy la Bayer ha comprado la Monsanto
En la misma guarida que nos sirve de cárcel ladran mis infantes,
su pelo y su ira se deshace sedienta porque el enemigo es de niebla,
los veo babeando y surcando la guerra, deseosos de ira surcando la guerra, surcando sus mares de olas de cartón,
atravesando la ira para poder vivir escasos de amar,
la estepa es carente aquí donde nos han cercenado,
donde tu madre y mi madre se aferran al miedo
y nosotros culpables jamás desobedecemos,
no se puede luchar contra el cuerpo, no desde aquí sepultados,
no tiene ojos ni lengua ese fiero jamelgo,
no existen los brazos de ese monstruo carnero,
sus tentáculos siguen acariciando tu espalda,
acariciando mi cuero para vencernos sin aire
y nuestra resistencia pasiva se deshace paciendo,
se borra en el frente ardiendo delante del gran bicho que ríe.
Traedme una dentadura de hierro para ungir en sus carnes,
uñas afiladas para destripar su guadaña,
para recuperar nuestra pequeñez al borde del mundo
y sentirnos sirvientes nuevamente del cielo.

Mientras no recemos desde nuestras cornamentas jamás la sangre hervirá en nuestras madrigueras, me veo cansado para vender mi escaso corazón, he buscado en el margen campos de trigo y bellos amantes para digerir el camino,

aquí escondido disfruto del río,
saboreo la tierra mientras envenenan mi huerto, saludo a los grandes y vivo entre los pequeños,
roedores del mundo y corajosos cérvidos,
ladrones de una noche que se consume heredera. Quisiera verte a ti abanderado presionando mi ira, grande profeta coronado de pelo,
coronado de hueso,
ungido de vida,
venciendo nuestra desidia para embestirla en el frente, para que nuestro delirio se nutra de adeudo
y no dilatemos tan templada nuestra caída.
Su patria huele a muertos,
se agotan los días sobre esta colina de ínfima resistencia, concededme lustrada una dentadura de hierro
y uñas afiladas para vencer mi condena.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s