LAS CENAS BÉLICAS

I

 

Llegan desde abajo.

 

Voces comienzan utilizando lenguaje apocalíptico

correspondido por el cariño

de las gentes con las que tratan

para contratar al inicuo.

 

Llegan desde abajo.

 

Martirizando y aclamando verdades siniestras

racimos de ira

y veladas incisiones.

 

Vinieron anoche Los Fantasmas de Satake

los fumadores del rey Hassan

cuya blancura era divisable en la oscuridad,

únanse a ellos

a nosotros

al cementerio

y al infinito que se otea,

son los guerreros monos lanzándoles viento del norte

los pequeños primates del dragón,

no se dediquen a crear alarmas

Mai Mai aliados

ejemplares prohibidos

todas las trabas

y unida es rotunda.

 

Algunos os han comprendido,

la plaza se lleno en tarde de sol

humanos y materiales en relación a la nueva obra

desafío al viento

y no pararemos,

toneladas de inteligencia en crudo

que se hallaba camuflada

de semilla de amapola y saco de huesos,

no se trata únicamente de disponer

sino de dar respuesta

no crea quien quiere

con la bella arte esa

y ha fallecido

no vamos a reponerla

hace hervir la sangre.

 

La cueva retablo nace

y su hijo ya tenía cicatrices.

 

II

 

Y fue llamado mortal ponzoña

habiendo partido contra su gente.

Por el lado multiplicaban sus celebraciones,

aquella gente

de manera muy distinta.

 

Su nombre a todo territorio,

espesa niebla

no te olvidaré,

los dispersará hasta que regresen

dando grandes los golpes.

 

Separas el diezmo

a la cabeza de todo,

levantas piedras

al fuego de los carros

y ya no tendrás que repartir,

le pediré cuentas

a la que no se le dieron.

 

Ejército más numeroso se prolongaba

y un asno constituía frontera,

fuerza la viola con lo que esta en la región

y cuando vendimies

tomarán posesión de ella.

Me has dado el vengador de la sangre

como el forastero total de las ciudades

si tu obedeces

holocausto y oblaciones

hasta aniquilarte

serán tu herencia.

 

III

 

Con la capa y el espadín ardiendo

lanzaron los últimos vítores

lanzaron también su calzado

sus azadas de ritmo

y los clavos de cristo.

 

Desprendieron los cuernos quemados

sobre las tierras quemadas

sobre los pasos ardidos sus pulseras cayeron a plomo

sus caminos cuajaron prohibidos,

con las matas de cardo en las manos

reclamaron favores divinos

descalzaron los santos patronos

y bebieron todo su vino

y gimieron venganzas extremas

[mas no fueron los primeros]

con la sangre bajando velluda

alcanzaron claros nefastos

abarcaron nuevamente sus rutas

declamaron por cartas malignas

acecharon a toda muchacha

de intenciones oscuras y claras

y claros de luz no nombraron

por alergias aun inventadas

y tantas otras calumnias severas.

 

IV

 

El sol caía a plomo

tembloroso pausado,

el viento derribo las primeras decisiones

hojas de navaja

manchadas de sangre

por el viento fuerte

de los nuevos jinetes del mar.

 

El herido presentaba heridas

el rojo les delata

duras las huellas dejadas

etcétera de agresiones.

Mordisco a la mano que le daba de comer

y la retirada inmediata

de expuestos sabrosos escombros.

 

Quedaran libres .

 

Terminamos haciendo lo peor,

obra difícil.

 

Editado en «Veintitrés rechazos, tres entradillas»
por Editorial Elvira (2014)
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08:00

La puntualidad brilla en ausencia

de altos motivos y

más altas disputas celestes,

en aquellos que duermen estables

moran las ondas grutas del pasivo.

 

A quien todo se da

no hay tiempo que lo conmueva,

plácidos gestos los devenires

de hijos criados

en fuente abundancia.

 

Los insomnes no duermen

tampoco la mañana

y exponerse dispuestos

no es opción

es castigo

de ansias alteraciones

de interno convulso

y su garabato difuso.

 

Duerman tranquilos los hijos

de las apegadas sábanas plácidas

que ya en la mera tormenta

despertarán los malditos.

 

Editado en «Veintitrés rechazos, tres entradillas»
por Editorial Elvira (2014)